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    Pozo Llano Contraportada

    Eduardo Castaño Rodríguez

ISBN: 978-84-8198-721-8
SKU: 1I0284 Categoría:

El pozo de Llano

por: Eduardo Castaño Rodríguez

“… Asimismo, cuenta otra leyenda que vino a Llano Merlín desde Bretaña en busca de unas hojas y hierbas fantásticas de las que la bella Iseo le había hablado una vez. Ésta y su amante, Tristán de Aragón, habían estado bañándose en este pozo una noche de luna llena, hecho que no incluye la anónima novela de caballerías de la que son protagonistas. La crónica incide en que, presa de su amor y afán de aventura, salieron un día de Cornualles, y después de parar en varios puertos, llegaron a la costa de Asturias, cerca de Pravia. Desde allí cabalgaron exultantes y enamoradísimos hasta Cangas del Narcea (el concejo más grande del Principado), por donde se perdieron días y días ebrios de gozo y asombrados de continuo ante la hermosura de la tierra que pisaban. A su regreso a las islas, Iseo, también conocida por Isolda, contó al mago, con todo lujo de detalles, cuán maravillosas eran las plantas que había visto en el vergel hispano. Merlín no tardó mucho en dejarse caer por aquí con su varita.”

7,00

Agotado

Libros de Eduardo Castaño Rodríguez
No solo veranos Portada
La piedra de colores Portada
Neno Portada
Neno 2001
Faurola y el hombre Portada
Pequeño cancionero Portada
I.E.S Parque Aluche Portada
Pozo LlanoPortada
Cancionero castaño Portada
El Caminin de el Cascarin Portada
Loquito Portada
Loquito 2011
Descripción

“… Asimismo, cuenta otra leyenda que vino a Llano Merlín desde Bretaña en busca de unas hojas y hierbas fantásticas de las que la bella Iseo le había hablado una vez. Ésta y su amante, Tristán de Aragón, habían estado bañándose en este pozo una noche de luna llena, hecho que no incluye la anónima novela de caballerías de la que son protagonistas. La crónica incide en que, presa de su amor y afán de aventura, salieron un día de Cornualles, y después de parar en varios puertos, llegaron a la costa de Asturias, cerca de Pravia. Desde allí cabalgaron exultantes y enamoradísimos hasta Cangas del Narcea (el concejo más grande del Principado), por donde se perdieron días y días ebrios de gozo y asombrados de continuo ante la hermosura de la tierra que pisaban. A su regreso a las islas, Iseo, también conocida por Isolda, contó al mago, con todo lujo de detalles, cuán maravillosas eran las plantas que había visto en el vergel hispano. Merlín no tardó mucho en dejarse caer por aquí con su varita.”

Sobre el autor
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Eduardo Castaño Rodríguez nació en la villa de Cangas del Narcea (Asturias). Licenciado en Filosofía y Letras por la Universidad de Oviedo, su obra poética publicada se compone de los siguientes libros: Deben de saberlo las musas (Madrid, 1994), El libro de los viajes y las contemplaciones (Madrid, 1995), Vuelvo al porvenir (Madrid, 1996), La ventana (Madrid, 1997), Días, semanas y luz (Madrid, 1997), No sólo veranos. Not Only Spanish (Madrid, 1999), La piedra de colores (Madrid, 2001), Neno (Madrid, 2001), Paisajes (Madrid, 2003), Pequeño cancionero de Cangas del Narcea (Madrid, 2005), Faulora y el hombre (Madrid, 2005), I.E.S. Parque Aluche (Memoria) (Madrid, 2005), El pozo de Llano (Madrid, 2007), Cancionero castaño (Madrid, 2007) y El Caminín de El Cascarín (Madrid, 2010).

Descripción

“… Asimismo, cuenta otra leyenda que vino a Llano Merlín desde Bretaña en busca de unas hojas y hierbas fantásticas de las que la bella Iseo le había hablado una vez. Ésta y su amante, Tristán de Aragón, habían estado bañándose en este pozo una noche de luna llena, hecho que no incluye la anónima novela de caballerías de la que son protagonistas. La crónica incide en que, presa de su amor y afán de aventura, salieron un día de Cornualles, y después de parar en varios puertos, llegaron a la costa de Asturias, cerca de Pravia. Desde allí cabalgaron exultantes y enamoradísimos hasta Cangas del Narcea (el concejo más grande del Principado), por donde se perdieron días y días ebrios de gozo y asombrados de continuo ante la hermosura de la tierra que pisaban. A su regreso a las islas, Iseo, también conocida por Isolda, contó al mago, con todo lujo de detalles, cuán maravillosas eran las plantas que había visto en el vergel hispano. Merlín no tardó mucho en dejarse caer por aquí con su varita.”

“El pozo de Llano”

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